¿Hospedar a extraños en el cuarto de las visitas?

Puntos de vista sobre la industria derivada de la economía compartida y del “quédate-en-mi-casa, pero-me pagas”, en la opinión de una que habla español, nació y creció en México, y no es “Milennial”, es decir, no es jovencita. El concepto no es tan popular en algunas culturas Latinoamericanas. 

Por Lupita Peimbert.

En los 70s y tal vez desde siempre, en México y en muchos otros países, se usaba que en las casas hubiese un cuarto especialmente para las “visitas,” es decir, para los familiares y amigos que podían llegar a la casa de los suyos durante las vacaciones, para la celebración de una boda, y en muchas otras ocasiones felices y tristes. Era la norma, y seguirla significaba ser hospitalario y tener buenos modales.

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La familia anfitriona se desvivía para que “las visitas” estuvieran contentas y cómodas. Se redecoraba el cuarto, asegurándose que estuviese limpio, impecable. Se preparaban antojitos y comida especial. Se buscaba la forma de llevar a pasear a las visitas.

“Estoy ocupada ¡tengo visitas!” – Decía la mamá a sus amigas, mientras buscaba la forma de llevar a pasear a las visitas.

Cuando la casa era chica y no quedaba cuarto extra, la pareja a veces dejaba la recámara principal o hacía que el hijo o hija más bueno y pacífico compartiera su recámara parcial o totalmente. Alguien en la casa sacrificaba su cama, cuarto y privacidad, por la comodidad de los que se hospedaban en la casa.

Con algunas excepciones, a casi nadie le pasó por la mente hospedar a un extraño; para eso existían los hoteles, para los extraños y los turistas.

Con algunas excepciones, a casi nadie le pasó por la mente hospedar a un extraño; para eso existían los hoteles, para los extraños y los turistas. Sólo los viajeros experimentados solían visitar el mundo durmiendo en camas de desconocidos, o intercambiando hogares, pero no las familias comunes y tradicionales. Era la costumbre y la norma aceptada en cuestión de hospedaje.

El cuarto de las visitas es ahora una fuente de ingreso; los extraños en la casa son ahora amigos y conocidos potenciales, o por lo menos, clientes potenciales de un negocio que técnicamente no lo es,

Unas cuantas décadas después la norma ha cambiado a consecuencia de una economía difícil. Y tal vez los efectos de este cambio de actitud respecto a hospedar extraños no han salido a la superficie todavía. El cuarto de las visitas es ahora una fuente de ingreso; los extraños en la casa son ahora amigos y conocidos potenciales, o por lo menos, clientes potenciales de un negocio que técnicamente no lo es, y que sin embargo representa una empresa monetariamente beneficiosa. La familia anfitriona se ha convertido en arrendador, proveedor de servicio y comité de bienvenida, a juzgar por el creciente número de personas que se hospedan en la casa de otros. En Estados Unidos y en muchos otros paises, los anfitriones pueden ser tanto familias como personas solteras. Actualmente el principal conducto es un popular sitio de internet llamado “Airbnb.”

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Airbnb es una empresa fundada en el 2008 y con base en San Francisco. Es una plataforma vía Internet y teléfonos celulares, donde los anfitriones y las visitas buscan y encuentran lo que necesitan y pueden costear. Según el último reporte de la compañía, el listado de Airbnb consta de 300,000 viviendas mientras que la lista de los que se hospedan es de 4 millones de personas en 192 países. Las cifras muy probablemente han cambiado en lo que usted lee. A Airbnb se le acredita como el líder en esta revolución de vivienda temporal en América y el mundo.

 desde 1995 otro conocido sitio de internet: “Craig’s List” ya servía como medio para estos intercambios y transacciones de hospedaje, pero sin cobrar en la mayoría de los casos.

Sin embargo, desde 1995 otro conocido sitio de internet: “Craig’s List” ya servía como medio para estos intercambios y transacciones de hospedaje, pero sin cobrar en la mayoría de los casos. Asímismo, “Bedycasa,” existe otro sitio similar basado en Europa y fundado en el 2007.

El resto de la población, incluyendo a los escépticos en todo lo relacionado con el internet, los anti-riesgo, y los que no le tienen confianza a nadie, observan el fenómeno con los ojos bien abiertos,

El viajero experimentado, el que busca aventuras, los Milenios y otra gente joven, los de mente abierta, los que viven su vida en línea, y aquellos viajando con presupuesto limitado, solo por nombrar algunos, son los que aparentemente han tomado ventaja completa de esta tendencia. El resto de la población, incluyendo a los escépticos en todo lo relacionado con el internet, los anti-riesgo, y los que no le tienen confianza a nadie, observan el fenómeno con los ojos bien abiertos, mirando con precaución con un ojo, y con ambición con el otro. ;-)! Muchos se entusiasman y se interesan una vez que se han enterado de los detalles, y esta actividad les resulta novedosa.

Anfitriones e invitados creen que las intenciones del otro son buenas y que se comportarán según lo acordado,  que ambos son, perdonando la redundancia, personas de confiar.

El ser confiados, el confiar en extraños es el elemento que une este fenómeno en su base más profunda. Anfitriones e invitados creen que las intenciones del otro son buenas y que se comportarán según lo acordado,  que ambos son, perdonando la redundancia, personas de confiar. Agregue a la mezcla la posibilidad de hacer nuevas amistades, conocer gente de otras culturas, y en esencia, hacer comunidad.   Y entonces resulta que todos salen ganando. Y además ganan dinero.

Que no quede duda, lo que una vez sirvió para mostrar lo buen anfitrión que uno es, y las buenas maneras que uno tiene, ahora es una fuente de ingresos. El cuarto de las visitas se ha convertido ¡en recámara temporal para extraños!.

ACERCA DE:
Lupita Peimbert es una periodista y blogera que vive en el Area de la Bahía de San Francisco; fue reportera de noticias para Telemundo, Univisón, La Opinión, y CNN Español.